Más allá de mis propias reservas en relación a sus méritos literarios, Ernesto Sábato fue, sin duda, uno de los escritores más importantes de la Argentina. Uno de los más amados y denostados, también. Su figura excedió los límites de la literatura y se convirtió en un símbolo del regreso de la democracia a la Argentina. Hoy, a poco de cumplir cien años, falleció. Se lo va a extrañar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario