sábado, 30 de abril de 2011

Ernesto Sábato (1911-2011)


Más allá de mis propias reservas en relación a sus méritos literarios, Ernesto Sábato fue, sin duda, uno de los escritores más importantes de la Argentina. Uno de los más amados y denostados, también. Su figura excedió los límites de la literatura y se convirtió en un símbolo del regreso de la democracia a la Argentina. Hoy, a poco de cumplir cien años, falleció. Se lo va a extrañar.

jueves, 28 de abril de 2011

Yer Blues


"En los primeros tiempos su hermana Raquel le pagó el hospedaje en una pensión y le pasó alimentos hasta que Onetti consiguió ingresar como vendedor de entradas en las boleterías del Estadio Centenario (...) Había días de lluvia en los que los veía llegar y pensaba: pero no tendrán un amorcito para pasarse el domingo metidos en la catrera, oyendo la lluvia en el techo de zinc". Construcción de la noche. La vida de J. C. Onetti, María Esther Gilio y Carlos María Domínguez.

A Juan Carlos Onetti le gustaba quedarse en la cama. A esta tendencia a la pereza la llamó “su vicio, su pasión y su desgracia”. Cada vez que se enfrentaba con el mundo exterior, lo veía decadente, corrompido. Pintó en sus libros con precisión y originalidad (probablemente antes que nadie en la literatura latinoamericana) la desazón y alienación del hombre moderno en un mundo urbano distante, grotesco y opresivo. Eran su escape. Y La vida breve, su cuarta novela, la metáfora perfecta de la evasión a través de la literatura. El escape de la realidad hacia la ficción es un tema que se halla en las bases mismas del origen de la literatura. Esta es un método de entretenimiento, una forma de darle la espalda a la realidad, aunque sea de forma provisoria. De la misma manera, los personajes de Onetti buscan en la ficción un alivio de sus vidas desesperanzadas y frustradas, la única alternativa además del suicidio. Pero, en su caso, la ficción suele volverse la realidad. El viaje a la ficción se metaboliza; los personajes pasan a vivir las vidas que se imaginan, en su realidad literaria, a partir de la fundación de Santa María, un reflejo del Condado de Yoknapatawpha de William Faulkner. Las vidas que se imaginan ya no existen sólo en la fantasía. Juan María Brausen, protagonista de La vida breve, inventa en su imaginación a Santa María, un pueblo mítico, metafísico, y, al final, escapa de la realidad hacia ella, hacia su ficción. En 1950, Juan Carlos Onetti publica esta novela. Bajo la influencia de Louis-Ferdinand Céline, Roberto Arlt, Fiódor Dostoievski, la literatura existencialista y, esencialmente, William Faulkner, escribe su obra maestra. En ella aparecen conjugados todos sus temas preferidos (el escape de la realidad, el pesimismo, la corrupción de la sociedad y del individuo) y su estilo (barroco, desaliñado, denso, enmarañado) ya formado. La base de su argumento representa el arquetipo de la obra de Onetti y una atmósfera gris y angustiante (también marca de fabrica del escritor) le sirve de marco. Un empleado de una agencia de publicidad, Brausen, acepta el encargo de escribir un guión de cine. Vive una vida gris y triste. Frío, sombras, constante llovizna, calles oscuras, nubes cubriendo el cielo. Su esposa ha sufrido una operación grave y el protagonista tiene dificultades para conectarse con ella. Nunca escribirá el guión pero este le dará pie para imaginarse una ciudad, Santa María, y vivir una nueva vida a través de uno de sus habitantes, el doctor Díaz Grey, para escapar de su realidad frustrante y amarga. La fantasía siempre supera a la cotidianidad tediosa y desfallecida. A su vez, asumirá otra identidad, la de Arce, para vincularse con su vecina, la Queca, una prostituta. En esta nueva vida será todo lo que lo fascinó y  no pudo encontrar en la suya. En el devenir de la novela asistimos a la desintegración mental de Brausen, que desaparece en sus diversas identidades. Santa María cobrará vida y hacia el final de La vida breve, cuando se solapa la hasta entonces realidad objetiva del relato en primera persona de Brausen con el mundo inventado, su creador accederá a esta, y escapará definitivamente de su realidad desesperada. El escape hacia la ficción se da entonces de dos maneras: a través de la vida inventada de Díaz Grey y la de Arce. La primera de estas surge a partir del encargo del guión de cine: “No estoy seguro todavía, pero creo que lo tengo, una idea apenas, pero a Julio le va a gustar. Hay un viejo, un médico, que vende morfina. Todo tiene que partir de ahí, de él. Tal vez no sea viejo, pero está cansado, seco (…) El médico vive en Santa María, junto al río”. Aquí sucede la fundación de la ciudad y a partir de este momento se comenzará a narrar, paralelamente a la historia de Juan María Brausen, el relato del doctor Díaz Grey, que está modelado, de forma clara, a partir de la figura de su creador. También los otros personajes principales siguen el modelo de los reales. La misteriosa historia muestra cómo el doctor sale de su rutina y de su vida sin sorpresas para involucrarse en una truculenta aventura, en la cual terminará siendo parte de una curiosa estafa relacionada con la venta de morfina. Esto era lo que quería Brausen: un escape de la rutina laboral y conyugal. Y esto era lo que haría también bajo el nombre de Arce. Así, vivirá intermitentemente en los recreos de su cotidianidad lo que para él serán breves momentos de felicidad, de verdad absoluta. Este es uno de los posibles significados del título de la novela. Pero ya entrados en La vida breve, cuando ya su esposa lo ha abandonado y ha sido despedido de su trabajo, el protagonista se pierde en la figura de su álter ego, se pierde en la ficción. Cuando un sujeto con quien había disputado en relación a la Queca, Ernesto, la mata, Brausen-Arce decide ayudarlo a escapar. En ese momento se da el salto de la realidad hacia la ficción. Viajan hacia Santa María, hacia un pueblo imaginado. Este es el escape definitivo. Juan Carlos Onetti murió en el año 1994, en Madrid. No se si alguna vez pudo dar el mismo salto hacia la ficción que dio su invención y con el que tanto fantaseó desde su cama.

lunes, 18 de abril de 2011

Bafici 2011: Lo mejor

Misterios de Lisboa

Se terminó una de las épocas más lindas del año. Se terminó el Bafici. Se terminaron las corridas inverosímiles, la hermosa evasión de las responsabilidades mundanas, la reclusión social. Y se terminó el cine. La selección de este año fue impecable; muy superior a la de años anteriores. El cine independiente vuelve a demostrar que no es un chiste, un capricho de cinéfilos y elitistas. Vuelve a demostrar que, en realidad, tiene tanto o (mucho) más para ofrecer que el comercial. Vi un total de 28 películas, contando largo y cortometrajes. El nivel general fue excelente. Las películas menores no sólo demostraron rasgos redimibles, sino grandes fortalezas. Y las mejores están entre lo mejor que vi en mucho tiempo. Se terminó el Bafici. Hasta el año que viene. Acá, en ningún orden en particular, las diez mejores.

Misterios de Lisboa (Portugal) de Raúl Ruiz
The Autobiography of Nicolae Ceausescu (Rumania) de Andrei Ujica
The Turin Horse (Hungría) de Béla Tarr
Hahaha (Corea del Sur) de Hong Sang-soo
Yatasto (Argentina) de Hermes Paralluelo
Tourneé (Francia) de Mathieu Amalric
Aurora (Rumania) de Cristi Puiu
Aita (España) de José María de Orbe
Nader and Simin, a Separation (Irán) de Asghar Farhadi
Qu'ils reposent en révolte (Des figures des guerres) (Francia) de Sylvain George

Aclaro que dejé afuera de la lista a dos enormes películas: Film Socialisme, del inmortal Jean-Luc Godard, y  El hombre que podía recordar sus vidas pasadas (Tío Boonme) de Apichatpong Weerasethakul (Palma de Oro en Cannes el año pasado y de próximo estreno en el circuito comercial) por las mismas razones que no incluí Metrópolis, de Fritz Lang, o El gatopardo, de Luchino Visconti. Ya las había visto antes y el prestigio de sus directores y su nivel exceden largamente el marco del festival. Ya son clásicos.

The Autobiography of Nicolae Ceausescu

domingo, 17 de abril de 2011

Bafici 2011: Ganadores

Qu'ils reposent en révolte (des figures de guerres)

Selección Oficial Internacional:

Mejor Película: Qu'ils reposent en révolte (des figures de guerres) de Sylvain George (Francia)
Mejor Actor: Jorge Jelinek por La vida útil de Federico Veiroj (Uruguay/España)
Mejor Actriz: Jeanne Ballibar por At Ellen's Age de Pia Marais (Alemania)
Mejor Director: Athina Rachel Tsangari por Attenberg (Grecia)
Distinción a Mejor Película Argentina: Yatasto de Hermes Paralluelo (Argentina)
Premio Especial del Jurado: El estudiante de Santiago Mitre (Argentina)
Mención especial: Mercado de futuros de Mercedes Álvarez (España)
Mención especial: Las marimbas del infierno de Julio Hernández Cordón (Guatemala/Francia/México)
Mención especial: Os Monstros de Guto Parente, Luiz Pretti, Pedro Diógenes y Ricardo Pretti (Brasil)

Selección Oficial Argentina:

Premio Mejor Película: La carrera del animal de Nicolás Grosso (Argentina)
Premio Mejor Director: Román Cárdenas por Las Piedras (Argentina)
Distinción Mejor Fotografía: Iván Fund y Eduardo Crespo por Hoy no tuve miedo de Iván Fund (Argentina)

Verano de Goliat  

Cine del Futuro:

Mejor Película: Verano de Goliat de Nicolás Pereda (México/Canadá)
Mención para: Year Without a Summer de Tan Chui Mui (Malasia)

Competencia Oficial de Cortometrajes:

Mejor Cortometraje: El juego de Benjamín Naishtat (Argentina/Francia)
Mejor Cortometraje: Soy tan feliz de Vladimir Durán (Argentina)
Mejor Cortometraje: La fiesta de casamiento de Gastón Margolin y Martín Morgenfeld (Argentina)

Premio FEISAL:

Premio: El estudiante de Santiago Mitre (Argentina)
Mención especial: Yatasto de Hermes Paralluelo (Argentina)
Mención especial: La vida útil de Federico Veiroj (Uruguay/España)

Premio Asociación Cronistas Cinematográficos Argentinos:

Premio: Ostende de Laura Citarella

Premio ADF:

Premio a los Directores de Fotografía: Gustavo Biazzi, Soledad Rodríguez, Federico Cantini y Alejo Maglio por su labor en el film El estudiante de Santiago Mitre (Argentina)

El estudiante
Premio SIGNIS:

Premio: Morgen de Marian Crisan (Rumania/Francia/Hungría)
Mención especial: Norberto apenas tarde de Daniel Hendler (Uruguay/Argentina)

Premio FIPRESCI:

Premio: Qu'ils reposent en révolte (des figures de guerres) de Sylvain George (Francia)

Competencia UNICEF:

Premio: Yatasto de Hermes Paralluelo (Argentina)
Mención para: Kick in Iran de Fatima Geza Abdollahyan (Alemania)

Competencia Derechos Humanos:

Premio: Palazzo delle Aquile de Stefano Savona, Alessia Porto y Ester Sparatore (Francia/Italia) y Fix Me de Raed Andoni (Palestina/Suiza/Francia)
Mención para: Jean Gentil de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán (República Dominicana/México/Alemania)
Mención para: El casamiento de Aldo Garay (Uruguay)

Yatasto

lunes, 11 de abril de 2011

Aita



Aita (“padre” en idioma vasco) es la primera joyita que vi en lo que va del Bafici 2011. Sofisticada, soberbia, de gran belleza visual. Cada plano podría ser un cuadro. La historia se centra en un viejo guarda a cargo de una casa deshabitada. También hay un sacerdote, con el que entabla las únicas conversaciones que hay en la película. Pero la verdadera protagonista es la casa. Sus espacios, sus sonidos, sus paredes roídas por la humedad, por el paso del tiempo. La cámara se mantiene estática y las figuras humanas aparecen y desaparecen, a menudo relegadas por los espacios vacíos, con sus luces, sombras y misterios. La estética de la película es documental, pero el elemento fantástico está sugerido desde los primeros minutos. Aita no tiene nada que ver con una película de fantasmas regular. La casa está al lado de una iglesia donde podrían estar enterrados niños sin bautizar. El fantasma del pasado se insinúa a través de imágenes proyectadas en las paredes durante la noche. El guarda le reconoce a su único interlocutor que se siente asediado constantemente por una “luz”. Todos sus intercambios tienen un trasfondo espiritual oculto. Además, hay un gran trabajo de fotografía y la incorporación de técnicas experimentales es perfecta y sugestiva; no afecta el curso narrativo, sino que lo profundiza. Del director español José María de Orbe (su segundo largometraje después de La línea recta, del 2006) este es uno de los puntos fuertes en lo que va del festival.

Otras películas del Bafici. Caterpillar: No es fácil hablar de esta película japonesa del director Kôji Wakamatsu. Caterpillar es provocadora y explícita a un nivel que sólo el cine independiente puede permitir. Está situada durante la Segunda Guerra Mundial en una aldea de Japón. Un soldado vuelve allí del campo de batalla con sus miembros mutilados. También ha perdido el habla. Ya no es un hombre, es la oruga del título, es una “pila de carne”, como lo describe uno de los personajes. Es un animal, reducido a las más básicas necesidades: dormir, comer y coger. Mientras avanza la película, notamos que se volvió un monstruo físicamente después de la guerra, pero en realidad lo era desde hace mucho. La obligación de su esposa de atender todos las exigencias del llamado "Dios de la guerra" hacen de la casa una pesadilla. Tal vez la reiteración abrumadora de las escenas de sexo de un cuerpo destruido sean una muestra excesiva de la degradación humana. Al final, el recuerdo de la guerra y de las atrocidades que cometió durante ella devoran al soldado por dentro. La película es buena, con un fuerte mensaje antibélico, pero difícil, intensa y provocadora. Pero mejor callarse ante las tomas finales, los números abrumadores de la guerra: los vimos millones de veces y todavía son difíciles de creer.

Yatasto: Documental argentino sobre un grupo de cartoneros en el barrio de Villa Urquiza, en la ciudad de Córdoba. Se centra en tres chicos: Bebo (15 años), Pata (14) y Ricardo (10). El retrato es íntimo y conmovedor, sin apelar a golpes bajos. No juzga ni manipula emocionalmente. Entramos en un mundo que nos es siempre ajeno. Por más que lo veamos todos los días, no lo vivimos. Las escenas de Yatasto se dividen básicamente en dos: las de interiores y las que suceden en el carro tirado por caballos que usan para ganarse la vida. En las primeras, se ve la visión del mundo de estos chicos sin disfraces, a medida que tratan temas como la escolaridad, la muerte y las ambiciones. En las segundas, las conversaciones casuales, el ejercicio del trabajo, la transmisión de los conocimientos sobre este. Por más que omite ciertos aspectos más turbios de la situación, estos acechan constantemente, especialmente en la figura del fantasma del padre de Ricardo, alcohólico y ausente. Yatasto, ópera prima (financiada con capitales argentinos) del español Hermes Paralluelo, quien además está radicado en el país, participa en la Competencia Internacional. Es una revelación. Por ahora, es la mejor película que vi de esta categoría, superior a otras como Attenberg, Las marimbas del infierno y La vida útil. Además, es un importante representante del ascendente cine cordobés. Ojalá gane.

viernes, 8 de abril de 2011

La Vida Útil



La vida útil, segunda película del director uruguayo Federico Veiroj, participa en el Bafici de este año en la categoría de Competencia Internacional. A primera vista, podría parecer que a esta película corta (dura 67 minutos), económica en su ejecución, la categoría le queda grande. Sin embargo, esta idea no podría ser más errada: la película viene teniendo una gran recepción en los festivales en los que se presentó y fue muy aprobada por la crítica. Filmada en blanco y negro, en Super 16, se basa en una premisa simple. Un hombre, Jorge (interpretado por el crítico de cine Jorge Jelinek en su debut actoral). Su vida es el cine. A pesar de su edad, vive con sus padres. Trabaja en una cinemateca que va en franca decadencia, coincidente con  la de su vida. La cantidad de miembros baja cada mes, los equipos andan mal, las empresas auspiciantes le retiran su apoyo, no pueden pagar el alquiler. El hombre trabaja hacia 25 años allí. Cuando el telón se cierra, finaliza su vida útil. El vacío inicial da lugar a una energía revitalizadora deudora del cine. El protagonista, lacónico y gris, parece pasar a vivir la vida breve de Juan Carlos Onetti (otro uruguayo): ficticia, delirante. Mientras camina teatralmente por la calle, con un objetivo resuelto, se escucha música de cine clásico hollywoodense (en realidad, son fragmentos de sinfonías del compositor uruguayo Eduardo Fabini) y una banda sonora de John Ford. Se hace pasar por profesor en la facultad de Derecho, da un extraño monólogo sobre la mentira, abandona su pasado, baila en las escaleras de la facultad e invita a salir a una mujer que antes lo había rechazado. La vida útil es un pequeño homenaje al cine, a lo que fue y a lo que pronto dejará de ser. Pero la base de la película (la pérdida de lo que se ama que deviene en el descubrimiento de algo nuevo y, finalmente, la felicidad) es historia conocida y filmada muchas veces. El final es predecible y la película carece de una marca estilística propia novedosa para compensar el argumento trivial, que tampoco llega a emocionar.

Otras películas del Bafici. Tourneé: Un hombre egocéntrico y talentoso, incapaz de redimirse con su pasado y con una vida personal en ruinas, se refugia en su trabajo como manager de un grupo de artistas de varieté, estilo burlesque, a lo largo de una gira por Francia. Ágil y entretenida, pero con escenas dramáticas muy logradas, caracterizaciones profundas y grandes actuaciones. Muy recomendada.

Aurora: larga película (tres horas) del director de La noche del Sr. Lazarescu, Cristi Puiu, que también la protagoniza. Hay varios puntos de contacto con otra película rumana: Police, Adjective de Corneliu Porumboiu (una de las mejores del Bafici 2010) que tal vez sean comunes a varios proyectos cinematográficos actuales del país, afirmación que no podría corroborar. Cámara estática, planos largos en los que muchas veces no sucede nada, ambientes sombríos, personajes alienados, diálogos banales. A medida que avanza, uno se va acostumbrando a su ritmo imperceptible. Los sucesos se apilan a partir de la segunda hora de la película (no sin antes dar claros indicios), pero siguen estando interrumpidos por largas escenas triviales que hacen que la última hora se haga larga. Otra punto de contacto con Police, Adjective: el hilarante diálogo absurdo en una comisaria, al final.

miércoles, 6 de abril de 2011

What is the Light?


"An Untested Hypothesis Suggesting That the Chemical [In Our Brains] by Which We Are Able to Experience the Sensation of Being in Love Is the Same Chemical That Caused the "Big Bang" That Was the Birth of the Accelerating Universe"

"¡Toda la filosofía especulativa del mundo se hace trizas frente a la letra de esta canción! ¡Vayan a laburar Kant, Hegel, Lacan y demás enfermos mentales!". Casa con diez pinos, Fabián Casas.

-I was waiting on a moment/But the moment never came/All the billion other moments/Were just slipping all away.


-Do You Realize?/That everyone you know someday will die/And instead of saying all of your goodbyes/let them know.


-Love in our life is just too valuable/To feel for even a second without it/But life without death is just impossible/To realize something is ending within us.


-Tell everybody/Waitin' for Superman/That they should try to hold on/Best they can/He hasn't dropped them/Forgot them/Or anything/It's just too heavy for Superman to lift.


-There are things you can't avoid/You have to face them/When you're not prepared to face them/If I could I would/But you're with him now it'd do no good/I should have fought him but instead I let him take you.


-I was wanting you to love me/But your love it never came/All the other love around me/Was just wasting all away.


-As logic stands/You couldn't meet a man who's from the future/But logic broke as he appeared he spoke/About the Future/"We're not gonna make it"/He explained how the end will come/You and me were never meant to be part of the future/All we have is now (...) I noticed that he had a watch in hand/That looked familiar/He was me.


-You realize that life goes fast/It's hard to make the good things last.